Estás escuchando HACÉ LO QUE QUIERAS 27. Nos visita MUJERCITAS TERROR, quienes hablan de su nuevo disco, de su fiesta y fechas por venir. Además, tocan temas acústicos. Su visita es un lujo eventual que nos damos desde 2008. Por otro lado, el Bebé Policía, completamente abocado a sus tareas en el FBI ARGENTINA, investiga un extraterrestre aparecido en el Amazonas. Walter lee a Camilo Sce. Eduardo rulea en el ping pong de tópicos. Cristian descuartiza Viernes 13, y musicaliza el programa. Escuchamos qué pasó, un nuevo micro de tecnología, y nos despedimos felices
HACÉ LO QUE QUIERAS 26 tuvo la música en vivo de Cielos rojos. Como ya es costumbre, el Bebé Policía, (cada segundo menos bebé), hizo de las suyas; En esta ocasión, nos habló de las investigaciones que desempeña el FBI ARGENTINA. CHC habló de los dos Conan, y de los péctorales visto en elocuente 3D. Revisamos qué pasó en la semana, Nahuel nos habló de tecnología, WOG leyó un cuento de Di Benedetto y EHD fue el más veloz en el ping pong de tópicos. Además, testimonio exclusivo sobre el cura asaltado del barrio de Belgrano (al parecer buen mozo, y con ganas de perder el celibato.
Los más tristes monigotes de este sistema escupen dinero y exigen represión. Revuelven la mugre del fondo del estanque para que creamos que sus aguas son profundas. El único delito es la propiedad privada, dice una vieja máxima anarquista. ¿De qué sirven tantos años de desarrollo de pensamiento humano, de tanta valentía y lucidez si enormes cantidades de personas se sienten representados por los graznidos paranoicos y esquizos de la carroña mediática? No tiremos pálidas, hay que buscar líneas de fuga, escapar de la gigante y represora mediocridad, devenir risa, piedra, romper, desautomatizar. Como dijo Perlongher, en el medio de tanta insensatez la salida más elegante es el humor. Así la cosa nos metemos en la radio para escuchar una reseña de cine de terror, un radioteatro, música, noticias inservibles, y una entrevista y acústicos de MUJERCITAS TERROR. Imperdible, haga rizoma con nosotros y olvídese de los árboles podridos y sus frutos rancios.